Memorias de una joven formal. Simone De Beauvoir
Primera parte
"Buscaba auxilio en mi imagen".
"yo ya había aprendido a considerar preciosas las cosas singulares".
"respetaba más a los hombres...Me importaba particularmente interesarles".
"Descubrí con despecho lo efímero de la gloria".
"una abundante familia me garantizaba mi importancia".
"cada vez que me ocurría algo tenía la impresión de ser alguien".
"sospeché que la literatura sólo mantiene con la verdad unas relaciones problemáticas".
"A menudo me he interrogado sobre la razón y el sentido de mis rabietas. Creo que se explican en parte por una vitalidad fogosa y por un extremismo al cual nunca he renunciado del todo. Llevaba mis repugnancias hasta el vómito, mis deseos hasta la obsesión, un abismo separaba las cosas que me gustaban de las que no me gustaban".
"Aferrándome al suelo, pataleando, oponía mi peso de carne al etéreo poder que me tiranizaba; lo obligaba a materializarse...en vez de debatirme contra voluntades inasibles".
"abolían a la vez el objeto de mi deseo y los obstáculos que me separaban de él".
"Los adultos no solamente contrariaban mi voluntad, sino que me sentía la presa de sus conciencias".
"no por eso dejaba de considerarme una verdadera persona".
"me prometí no olvidar cuando fuera mayor que a los cinco años uno es un individuo completo".
"las personas mayores representaban comedias; las apreciaba demasiado para imaginar que se engañaran a sí mismas".
"En cuanto presentía, razonablemente o no, que abusaban de mi ingenuidad para manejarme, me rebelaba".
"Esas leves victorias me alentaron a no considerar como insalvables las reglas, los ritos, la rutina".
"mis furias compensaban lo arbitrario de las leyes que me esclavizaban".
"Viviendo en la intimidad del bien, supe en seguida que éste comprendía matices y grados".
"Puesto que no lograba pensar sin el auxilio del lenguaje, suponía que éste cubría exactamente la realidad".
"Entre la palabra y su objeto yo no concebía ninguna distancia donde pudiera deslizarse el error; así se explica que me haya sometido al Verbo sin crítica, sin examen y aún cuando las circunstancias me invitaban a dudar de él.
"No descubrí la negra magia de las palabras hasta que me mordieron en el corazón".
"Yo había pasado al bando de los adultos y presumí que en adelante la verdad me estaría garantizada. Mis padres respondían con condescendencia a mis preguntas; mi ignorancia se disipaba en cuanto la formulaban".
"entré sin dificultad en la aritmética, pues creía en la realidad de las cifras".
"Si le tomé tanto gusto al estudio es porque mi vida cotidiana ya no me llenaba".
"las enjutas riquezas de mi existencia de ciudadana no podían rivalizar con las que encerraban los libros".
"Me había transformado definitivamente en una niña juiciosa...había compuesto mi personaje...terminé por identificarme con él: se convirtió en mi única verdad".
"Durante varios años fui el dócil reflejo de mis padres".
"escribir exige repelentes virtudes, esfuerzo, paciencia; es una actividad solitaria donde el público no existe más que como esperanza".
"El actor elude las angustias de la creación; se le ofrece, ya constituido, un universo imaginario donde hay un lugar reservado para él; se mueve en carne y hueso, frente a una audiencia de carne y hueso; reducida al papel de espejo, ésta le devuelve dócilmente su imagen; en el escenario es soberano y existe de verdad: se siente verdaderamente soberano".
"Nuestras relaciones se situaban en una esfera límpida donde no podía producirse ningún choque. No se rebajaba hasta mí sino que me elevaba hacia él y yo tenía el orgullo de sentirme entonces una persona mayor".
"Su juventud, su inexperiencia, su amor por mi padre la hacían vulnerable".
"Mi padre me trataba como una persona hecha y derecha; mi madre cuidaba a la niña que yo era".
"Mi responsabilidad aumentaba mi dependencia".
"me acostumbré a considerar que mi vida intelectual -encarnada por mi padre- y mi vida espiritual -dirigida por mi madre- eran dos terrenos radicalmente heterogéneos, entre los cuales no podía producirse ninguna interferencia".
"Me gustaba tanto estudiar que encontraba apasionante enseñar".
"Cuando cambiaba la ignorancia en saber, cuando imprimía verdades en un espíritu virgen, entonces creaba algo real. No imitaba a los adultos: los igualaba y mi éxito desafiaba la opinión de ellos; satisfacía en mí unas aspiraciones más serias que la vanidad".
"siempre encontré la realidad más alimenticia que los espejismos".
"No hay mucha distancia entre la satisfacción y la suficiencia. Satisfecha del lugar que ocupaba en el mundo, lo creía privilegiado".
"Toda mi educación me aseguraba que la virtud y la cultura cuentan más que la fortuna; mis gustos me llevaban a creerlo; por lo tanto aceptaba con serenidad la modestia de nuestra condición".
"En cuanto a mí, creía poder acceder a las más altas como a las más bajas esferas de la sociedad".
"Sólo me daban libros infantiles, elegidos con circunspección, que admitían las mismas verdades y los mismos valores que mis padres y mis institutrices".
"No sabía muy bien si deseaba, de mayor, escribir libros o venderlos, pero a mis ojos el mundo no contenía nada más precioso".
"En el campo me importaba poco estar relegada en una ermita: la naturaleza me colmaba; en París tenía hambre de presencias humanas; la verdad de una ciudad son sus habitantes".
"Ya empezaba a desear transgredir el círculo en que esta confinada".
"uno puede sentirse tocado en el propio corazón por un resplandor venido de otra parte".
"No tenía hermano: ninguna comparación me reveló que algunas licencias me eran negadas a causa de mi sexo; sólo imputaba a mi edad las privaciones que me infligían; sentía vivamente mi infancia, nunca mi feminidad".
"En mis juegos, mis reflexiones, mis proyectos, nunca me transformé en un hombre; toda mi imaginación se empleaba en anticipar mi destino de mujer".
"Yo acomodaba ese destino a mi manera".
"yo era más curiosa que metódica, más fervorosa que detallista".
"no aceptaba que un hombre frustrara mis responsabilidades: nuestros maridos viajaban. En la vida, yo lo sabía, es totalmente distinto: una madre de familia está siempre flanqueada de un marido; mil tareas fastidiosas la abruman. Cuando evoqué mi porvenir, esas servidumbres me parecieron tan pesadas que renuncié a tener hijos propios; lo que me importaba era formar espíritus y almas: me haré profesora, decidí".
"no concebía que el porvenir pudiera proponerme empresa más alta que la de modelar a un ser humano...me proyectaba yo misma".
"me jactaba de reinar, sola, sobre mi propia vida".
"La pasividad a la que me condenaban mi sexo yo la convertía en desafío".
"En mi universo la carne no tenía derecho a la existencia".
"En la realidad no me sometía a nadie: era, y seguiría siendo siempre, mi propia dueña".
"Yo tomé en serio nuestro compromiso. Sin embargo, en su ausencia casi nunca pensaba en él. Cada vez que lo veía estaba contenta, pero nunca lo echaban de menos".
"La verdad era que separada de mi familia, privada de los afectos que me aseguraban mis méritos, de las consignas y de los puntos de referencia que definían mi lugar en el mundo, ya no sabía cómo situarme, ni lo que había venido a hacer sobre la tierra".
"Me puse a rezar desesperadamente para que esa desgracia terminara. La paz me importaba más que la victoria".
"Los pensamientos van y vienen a su antojo en nuestra cabeza, no es culpa de uno creer lo que uno cree...no hay que apresurarse a formular en voz alta todas las palabras inquietas que uno susurra por lo bajo".
"el dinero estaban tan estrechamente medidos, que había que administrarlos con la más rigurosa exactitud; esa idea me convenía, puesto que yo deseaba un mundo sin caprichos".
"Mi deber se confundía con mis placeres. Por eso mi existencia fue tan dichosa en aquella época: me bastaba mi inclinación y todo el mundo estaba encantado conmigo".
"Vivir sin esperar nada me parecía atroz".
"No toleraba el aburrimiento: en seguida se convertía en angustia; por eso, ya lo he dicho, aborrecía la ociosidad; pero los trabajos que paralizaban mi cuerpo sin absorber mi espíritu dejaban en mí el mismo vacío".
"En todos los terrenos estaba ávida de instruirme, pero encontraba fastidioso a practicar".
"En cuanto supe reflexionar, descubrí en mí un poder infinito y límites irrisorios".
"Cuando me obligaban a hacer ejercicios ociosos mi espíritu sentía hambre y me decía que estaba perdiendo un tiempo precioso. Me sentía frustrada y culpable: me daba prisa por terminar. Cualquier consigna se quebraba contra mi impaciencia".
"Admiraba que se hiciera surgir en el mundo algo real y nuevo".
"sabía emplear el lenguaje, y puesto que él expresaba la sustancia de las cosas, las iluminaba. Tenía una tendencia espontánea a contar todo lo que me pasaba: hablaba mucho, escribía con placer".
"Además de los estudios, la lectura continuaba siendo lo más importante de mi vida".
"Siempre consideré con disgusto el matrimonio...uno ni siquiera puede llorar tranquilamente si tiene ganas...obligarme a refrenar mis lágrimas hubiera sido negarme ese mínimo de libertad de la que tenía una necesidad imperiosa...sentía un gran alivio ante la idea de vivir, por fin, algunos instantes sin testigos".
"Me hubiera resultado odioso que me privaran de ese descanso. Tenía que escapar, al menos por unos instantes, de toda solicitud, y hablar en paz conmigo misma sin que nadie me interrumpiera".
"Esos errores no tenían nada que ver con el pecado y al evitarlos no me perfeccionaba".
"me convencí cada vez más de que en el mundo profano no habría lugar para la vida sobrenatural. Y sin embargo, era ella la que contaba: sólo ella".
"Esas prohibiciones apuntaban particularmente a la especie femenina".
"La fe era mi seguro contra el infierno...pero si uno dejaba de creer, todos los abismos se abrían".
"El matrimonio era el antídoto que permitía absorber sin peligro los frutos del árbol de la Ciencia: no me explicaba por qué".
"lo que ocurre en la tierra exige una explicación terrestre".
"había imaginado que los secretos guardados por los adultos tenían mucha más importancia".
"las heroínas me parecían tontas, sus amores insulsos. Pero hubo un libro en el que creí reconocer mi rostro y mi destino: Mujercitas, de Louisa Alcott".
"Me habían enseñado a confundir lo que debe ser con lo que es".
"En un corazón bien ordenado, la amistad ocupa un lugar honorable, pero no tiene ni el brillo del misterioso amor, ni la dignidad sagrada de las ternuras filiales".

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